Díaz de León: abogados para el siglo XXI

Díaz de León: abogados para el siglo XXI

Gabriel Díaz de León Ramos y Gabriel Díaz de León Balseca, socios de la firma Díaz de León Abogados, abordan en esta entrevista algunos de los tópicos más relevantes en el mundo jurídico de hoy: cómo hacer más eficiente nuestro sistema de impartición de justicia, por qué es importante la colegiación obligatoria para los abogados y cómo se puede consolidar el Estado de Derecho.

 

 

¿Cómo nace su vocación por la carrera de Derecho y cómo llegaron a forjarse como abogados?

 

Gabriel Díaz de León Ramos. La inquietud por ser equitativo y aplicar la justicia en un mundo que fue difícil durante mi infancia, siempre me llevó a buscar los mejores derroteros, que encontré cuando me identifiqué con las leyes. Mi vocación desde un principio fue de aguerrido, de discutir siempre, lo cual fue forjando mi carácter.

Empecé a litigar cuando iba en la preparatoria, con asuntos administrativos, algunos casos penales, accidentes automovilísticos… Después entré a la ilustre Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, a cuya generación 1970-1974 pertenezco. Soy de la Generación Federalista.

Trabajé en un juzgado de distrito. En ese entonces era juez don Juan Díaz Romero, quien murió siendo ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Tuve la deferencia de su amistad y su cariño. Él amaba la carrera y nos enseñaba jurisprudencia. Le debo mucho de mi formación.

Posteriormente renuncié a los juzgados. En esa búsqueda de nuevos derroteros ingresé a la iniciativa privada, a empresas como Cementos Anáhuac y Negociación Alvi, por mencionar algunas.

A la fecha sigo activo en el litigio administrativo, civil, mercantil y penal. Siempre he creído que lo más importante del litigio es la tolerancia, la honestidad, la ética en el manejo de la profesión, pero, sobre todo, saber transigir en beneficio del cliente agotando las etapas procesales con arreglos benéficos todas las partes, con la certeza de que para ganar se debe ceder. Recordemos que estamos en un mundo de negociaciones.

 

Gabriel Díaz de León Balseca. La inspiración tiene un doble matiz: uno es la vocación que te despierta la necesidad, primero de comunicarte, porque el Derecho parte de la comunicación y del hecho de defender aquello que crees que es correcto y benéfico para las personas —no hablemos de justo o injusto, ese es un tema mucho más complejo—; el otro se basa en la inspiración de mi padre, porque desde muy niño conocí sus aspiraciones. Nunca pensé dedicarme a otra cosa que no fuera esta carrera. Me siento motivado e inspirado a seguir con esto, sobre todo por la apertura que ha tenido nuestro Derecho y la forma en que se litiga en la actualidad.

Comencé a litigar desde los 17 años. Tengo 23 años en el ejercicio de la profesión y he visto cómo han evolucionado nuestras instituciones; para bien, creo yo.

Como egresado de la Universidad La Salle, veo que esta institución tiene un matiz muy importante en la enseñanza de valores, pues los maestros poseen una gran preparación académica y humana.

 

Desde su perspectiva como abogados litigantes, ¿qué se requiere para hacer más eficiente nuestro sistema de impartición de justicia?

 

Gabriel Díaz de León Balseca. En México se dice, y se acusa mucho, que hay corrupción en los tribunales, pero yo creo que la corrupción no está en nuestros tribunales. Se ganan o se pierden los juicios por lo bueno o lo malo que sea un abogado: siempre vas a tener, en cualquier juzgado y con cualquier juez, un oído que te escucha y una reflexión sobre el tema.

La credibilidad no deriva de que los tribunales sean malos. Creo que el problema es que las leyes se limitan a muchos formalismos con los que debemos romper ya. Es increíble que en el litigio todavía nos ciñamos a prácticas de hace 35 años, como ir a presentar un exhorto a una ciudad, cuando ya hay medios que nos permiten hacer más efectiva una sentencia. Considero que en la ejecución de las sentencias ya debe ocurrir una modernización de fondo, para que sean menos formales y más eficientes.

 

¿Qué opinan de la colegiación obligatoria para los abogados?

 

Gabriel Díaz de León Ramos. Es necesaria, porque así, al establecer contacto con el cliente, éste tiene la certeza de que, por estar en un colegio, nuestros antecedentes, nuestras capacidades y nuestras especialidades son óptimas. La colegiación proporciona mayor seguridad al cliente.

 

Gabriel Díaz de León Balseca. Es indispensable, primero, porque nos permite credibilidad ante la gente, que sabe quiénes somos y de dónde venimos. Además, nos mantiene actualizados.

La profesión de abogado es como la del médico, igual de delicada: la gente acude a uno por un mero acto de fe; nos confía su patrimonio, sus bienes y a su familia. En ese sentido, la colegiación es necesaria para suprimir los prejuicios que tiene la sociedad acerca de los abogados y para proporcionar mayor sustento a nuestra profesión.

 

En México la cédula profesional de un abogado le permite litigar en cualquier materia. ¿Qué opinan de esto? ¿Qué tan importante sería la especialización?

 

Gabriel Díaz de León Ramos. En mi época había menos competencia y siempre manejé todas las ramas de Derecho. Sin embargo, creo que lo más importante es estar actualizado. Hoy en día hay muchos cursos que ofrece el Colegio de Abogados y la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Yo aún sigo tomando cursos en el Poder Judicial. Considero que un abogado sí puede abarcar muchas áreas siempre y cuando esté actualizado y se mantenga estudiando; si no, seguiremos siendo como abogados en chiquito.

 

Gabriel Díaz de León Balseca. Considero que hay materias, específicamente la familiar, para la que forzosamente se necesita una especialidad, porque es muy distinto abordar el tema personal que afecta directamente a las familias. Un caso nunca debe verse como un juicio más o como un simple expediente.

 

Entonces, ¿cómo se podría definir a un buen abogado?, ¿qué elementos deberían caracterizarlo?

 

Gabriel Díaz de León Ramos. Primero, tiene que estar comprometido con su cliente, debe ser honesto y tiene que aplicar y respetar la ley, defendiendo siempre el interés de quien lo contrata. Debe conducirse con ética profesional, actuar con secrecía y de manera dedicada al asunto; además, tiene que reconocer sus errores en el litigio.

El Derecho es cambiante; por eso es indispensable la actualización. En resumen, un buen abogado es el que estudia, es honesto y actúa con ética profesional.

 

Siguiendo esta misma ruta, ¿cómo se podría consolidar y garantizar el Estado de Derecho?

 

Gabriel Díaz de León Balseca. Con mejor preparación de los jueces y mayor homogeneidad de los criterios, para dar seguridad a la gente. Desafortunadamente, vivimos en un sistema de criterios que pueden variar de un día para otro. Es indispensable hacer más casuístico el Derecho.

 

Gabriel Díaz de León Ramos. Coincido contigo: se requiere una mejor preparación y una verdadera vocación de ser juez. Por desgracia, he visto a muchos magistrados improvisados, que están en el puesto por “dedazo” o por simple amistad.

 

En la firma Díaz de León Abogados, ¿a qué le dan prioridad: a irse a juicio o a buscar un mecanismo de solución alternos?

 

Gabriel Díaz de León Balseca. Privilegiamos los mecanismos de solución alternos: las famosas medidas alternativas de solución de controversias.

 

Gabriel Díaz de León Ramos. Sí, mecanismos para economizar tiempo, dinero y esfuerzo, en beneficio del cliente. En vez de que solucionar los casos en dos años o en un año y medio tratamos de hacerlo en 15 o 20 días, con todas las garantías, mediante un convenio.

 

Durante 40 años, su despacho se ha consolidado como una firma importante. En ese lapso de tiempo, ¿cuál ha sido su caso más emblemático?

 

Gabriel Díaz de León Balseca. Por su trascendencia legal, un asunto en contra de las casas de bolsa.

Tuvimos oportunidad de revisar dos temas. Primero el de una familia de inversionistas que se acercó a nosotros y cuyo único patrimonio defendimos. Era un asunto estrictamente mercantil: aprovechándose de la situación financiera que vivió el mundo en 2008 la casa de bolsa realizó inversiones atribuyéndoselas a nuestros clientes, sin consultarlos.

Lo importante del asunto fue que conocíamos la materia de litigio y la Corte, sin importar presiones, le dio la razón a nuestros clientes con base en un criterio que era esencial para el sistema financiero, sobre un artículo de la Ley del Mercado de Valores.

Este caso no dejó una satisfacción triple: por las personas que defendimos, por el aspecto profesional y porque nos dimos cuenta que en México sí existe una Corte imparcial, que ha avanzado mucho, aunque algunos nombramientos en su seno han sido cuestionables.

Casos muy polémicos, como el de Florence Cassez, mucha gente no los entiende, pero constituyen un buen análisis del Derecho y han significado un avance jurídicamente hablando.

 

Gabriel Díaz de León Ramos. En el caso de la suspensión del delegado de Venustiano Carranza por no haber cumplido una sentencia también fue patente el poder de la Corte.

En el despacho, otro asunto con el que batallamos estuvo relacionado con obra pública. No nos querían pagar; nos llevamos alrededor de seis años en el litigio, pero al final nos pagaron gastos financieros, intereses y todo, gracias a un amparo.

 

Gabriel Díaz de León Balseca. El gobierno de la Ciudad de México cumplió con ese amparo porque estuvo a punto de ser suspendido su contralor jurídico, quien, cuando nos vio, dijo: “Qué bueno que los conozco, porque luego se me mueren, se van y no les pagamos”.

 

¿Ustedes realizan alguna actividad de trabajo pro bono?

 

Gabriel Díaz de León Balseca. Sí, atendemos a las mujeres que resienten incumplimientos por parte de los hombres en materia familiar, patria potestad y alimentos.

Nosotros tenemos un dicho: “Nuestros clientes no eres ni tú, ni tu esposo; son tus hijos”, porque son los que hay que cuidar y respetar su integridad.

Afortunadamente, las mujeres han avanzado mucho: actualmente ya se les reconoce por ser excelentes profesionistas. Conozco abogadas que son algo más que capaces; sin embargo, por tradición hay algunas mujeres que todavía siguen manteniendo esquemas antiguos, a las cuales los hombres violentan económicamente y les hacen la vida imposible. Atendemos esos casos por la simple satisfacción profesional de ayudar.

 

Gabriel Díaz de León Ramos. Tengo la idea de mi alma mater de devolver una parte de lo que me regaló la universidad. Tuve muchos profesores que marcaron una huella en mi camino en ese sentido, en especial, el licenciado Andrés Serra Rojas.

 

Ante la oleada de reformas estructurales generadas en este sexenio ¿qué le espera a la profesión jurídica?

 

Gabriel Díaz de León Balseca. El principal reto que enfrentaremos como abogados será concientizarnos de que la profesión no es un mercado al que uno va a vender su producto al mejor postor.

En un Estado de Derecho el juez viene siendo el símil de un presidente de la República. En un poder distinto, ese papel lo deben asumir los jueces. Los ministros de la Corte lo tienen, pero desafortunadamente con frecuencia se percibe que sus resoluciones están politizadas. Lo que debe de hacerse es una verdadera separación de tribunales imparciales, totalmente independientes, mediante la cual se garantice el efectivo cumplimiento de las sentencias con homogeneidad de criterios.

Nuestras leyes no son malas, pero su aplicación es muy compleja.

 

¿En qué áreas es necesario poner más atención para mejorar nuestro marco jurídico?

 

Gabriel Díaz de León Ramos. Al sistema penal quiero concederle el beneficio de la duda: acaba de entrar en funciones la oralidad, a la que le veo grandes ventajas y beneficios. Pero necesitamos prepararnos desde adentro y desde afuera, pues los abogados necesitamos ser auténticos oralistas.

Debemos tener en cuenta que por un error en la integración del proceso pueden quedar libres delincuentes de alta monta. Y no podemos darnos el lujo de permitir eso.

 

Gabriel Díaz de León Balseca. Lo reitero: es indispensable reducir los formalismos en todas las materias para garantizar que se cumplan las sentencias.

En materia civil y mercantil sugiero un cambio de fondo; en el tema de ejecución de sentencias propongo que exista menos formalidad, para lo cual hay que revisar desde el emplazamiento hasta la sentencia, y ya cuando haya una sentencia, que se cumpla. No es justo que el litigio de remate de una casa se tarde cuatro o cinco años porque al edicto le faltó una coma. Esos formalismos son los que hay que suprimir.

En la actualidad nos dedicamos a pelear, pero no negociamos, cuando esta última vía, la negociación, es el mecanismo idóneo para alcanzar los mejores beneficios para nuestros clientes.

 


 

Gabriel Díaz de León Ramos, abogado postulante por más de 40, es egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, con maestría en Derecho corporativo en la misma institución.

Recién egresado de la Facultad de Derecho, ingresó al Poder Judicial federal, desempeñándose como actuario adscrito al Juzgado Cuarto de Distrito en Materia Administrativa, bajo la titularidad del ministro Juan Díaz Romero.

Ha realizado diversos cursos de actualización sobre garantías y amparo, Derecho aduanal, aranceles y procedimientos de importación, aspectos jurídicos de las tarjetas de crédito, etcétera. De igual manera, ha incursionado en la actividad docente como profesor de filosofía del Derecho, de Derecho procesal civil y de Derecho de la seguridad social.

 

Gabriel Díaz de León Balseca, abogado postulante por más de 20 años en el área de litigio civil, mercantil, concursal, administrativo, financiero y penal, es egresado de la Universidad La Salle, con maestría en Derecho civil en la misma institución, y especialidades en Derecho de amparo y Derecho penal por la Universidad Panamericana.

En la práctica profesional ha patrocinado a personas físicas y morales en diversos procedimientos jurisdiccionales en instancias locales y federales, marcados en muchas ocasiones por desafíos interpretativos de la norma.

Es miembro del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México.

 

 

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