Dione Anguiano Flores

Una abogada reconstruye Iztapalapa

Dione Anguiano Flores

Iztapalapa, la delegación más poblada de la ciudad que se ubica al oriente del Valle de México, concentra casi dos millones de habitantes, lo cual representa un reto para ser gobernada, pues mantener la estabilidad social se vuelve un desafío ante una concentración poblacional tan elevada. Dione Anguiano Flores, su actual jefa delegacional, es licenciada en Derecho y nos habla del sello que hoy da a su gobierno gracias a su formación como abogada.

  

¿Cuál es el signo distintivo de su gestión al frente de la delegación Iztapalapa en la Ciudad de México?

No sólo se trata del rostro femenino que he dado a Iztapalapa, sino de la conciencia que tengo como gobernante, porque fue en las aulas de mi alma mater que entendí la función social que se debe aplicar cuando se está al frente de un gobierno.

Contar con los conocimientos necesarios en materia de Derecho y sus principios es fundamental, porque eso me permite tener una actuación con estricto apego a todas nuestras leyes. Sin embargo, el otro componente básico es la conciencia social que aprendí, gracias a lo cual tengo claro que un aspecto nodal es contar con la autoridad moral que me permita tener el respeto de quienes habitan la delegación, hayan votado por mí o no.

 

¿Por qué decidió estudiar Derecho y cuál ha sido su trayectoria?

Mi infancia la pasé en una de las colonias que se encuentran cerca de la Cabeza de Juárez, monumento y museo localizado a unos pasos de la calzada Ignacio Zaragoza, rumbo a la salida a Puebla. Era aún una niña cuando, sin saberlo, descubrí mi vocación: servir a la gente y defenderla de la desigualdad y las injusticias. Esas fueron las razones por las que, con el paso de los años, decidí estudiar Derecho.

Mi trayectoria se ha centrado en las actividades políticas y sociales, primero ayudando a los internos del Reclusorio Oriente, a quienes asesoro para la correcta integración de sus expedientes, y ahora desde la trinchera de la jefatura delegacional.

Lo que yo estoy haciendo en Iztapalapa es sentar las bases de la reconstrucción que se necesitaba en la delegación desde hace años y que la ciudad nos debía. Nosotros somos la fuerza que mueve a la ciudad. Estamos en todos lados, somos la fuerza económica y productiva más importante, pero la ciudad no nos veía. Estábamos en un abandono, que comenzamos a revertir y hoy estamos logrando que volteen a vernos.

 

¿A qué se refiere con reconstrucción de la delegación?

Significa que este gobierno, que tengo el honor de encabezar, está haciendo lo que nadie hizo en décadas. Lo curioso es que mucho de esto tiene que ver con velar por el cumplimiento de la ley. ¿Y por qué no lo hacían? Por temor a pisar callos, a molestar, a incomodar y a no tener la simpatía de todos; porque cuando las cosas se mueven se genera una crisis, y a nadie le gusta salir de su estado de confort.

Lo que más me llama la atención es que durante muchos años vivimos una ausencia de autoridad que hoy estamos revirtiendo, pues, como dije desde el inicio de mi gobierno, “estoy gobernando con la ley pero también con ternura”; eso es lo que distingue a mi gobierno. Pero también entiendo que esta forma de gobernar no les agrada a todos, pues implica poner fin a ciertos privilegios.

 

Cuando dice que se atrevió a hacer cosas que nadie ha hecho, ¿a qué se refiere concretamente?

Lo que yo he emprendido tiene que ver con la aplicación de la ley y el bienestar social, con el orden, donde había anarquía.

Te quiero contar de la recuperación del camellón de la avenida Telecomunicaciones, donde permitieron una invasión por 13 años que generó enorme rezago y condiciones inhumanas de vida. Eran más de 200 familias que invadieron el camellón e hicieron de la calle su casa, improvisando servicios y creciendo.

El camellón se ubica a un costado de la sede de la Policía Federal y durante muchos años las familias de esa zona sólo provocaron molestias. Llevamos a cabo una negociación para darles, mediante un crédito, vivienda digna, y ya se están construyendo las dos unidades habitacionales donde contarán con ella.

Otra acción importante fue la suspensión del tianguis de avenida Texcoco, lo que representó que más de 7,000 vendedores no se instalaran porque violaban la normatividad de este tipo de comercio. Estamos hablando de uno de los tianguis más grandes de toda la ciudad. Imagina lo que representó impedirles que se colocaran y que no se registrara ningún incidente de violencia o enfrentamiento entre ellos y los representantes de la autoridad.

Además, se les advirtió que si seguían violando la ley se les podría retirar el permiso. Claro que no deseamos perjudicar a nadie ni afectar el derecho al empleo, pero mi deber como jefa delegacional es privilegiar el interés y la seguridad de la mayoría de la población, y ése es uno de los principios que mueven mi actuación.

Actualmente estamos trabajando en otro proyecto que tendrá repercusiones educativas y sociales a favor de las mujeres víctimas de violencia en todas sus formas y de nuestros jóvenes, en lo que tampoco nadie quería intervenir.

Se trata de un predio enorme donde había familias en riesgo por la gran cantidad de madera que se concentra ahí. A partir de una negociación, obtuvimos la donación de casi 10,000 metros cuadrados para el Tecnológico de Iztapalapa, uno de los centros educativos de la zona oriente de Iztapalapa que cuenta con diversos proyectos y cuyo propósito es formar a jóvenes en nuevas profesiones, con el fin de que con el paso del tiempo sirvan a la comunidad y sean orgullo de todos.

Otra parte de ese terreno se usará para construir Ciudad Mujer, un espacio integral para ayudar a las víctimas de violencia y marginación. Se trata de una idea basada en el concepto que se desarrolló en El Salvador, donde a las jóvenes se les ayudó a construir un proyecto de vida para no caer en manos de bandas delictivas como los maras, para salir de esa vida o tener opciones en caso de sufrir violencia en sus hogares.

 

Parece, entonces, que sus proyectos de reconstrucción están enfocados en las obras.

Una parte, pero también en otros rubros. Al inicio de mi gobierno decidí trabajar en tres ejes que están ayudando a esta reconstrucción de la que te hablaba; se trata de tener un gobierno de servicios, un gobierno de derechos y un gobierno de corresponsabilidad.

El gobierno de servicios queda muy claramente explicado en acciones como las que te mencioné, pero los otros dos ejes son medulares y sin ellos no podemos hablar de una reconstrucción integral.

Por ejemplo, en el eje de derechos lo que incluimos es toda una serie de acciones y programas relacionados con la atención a la cultura, a la salud, a la diversidad y a la transparencia, es decir, derechos de tercera y cuarta generación. La movilidad es otro de esos derechos que visibilizamos.

Hemos traído espectáculos de calidad para decirle a la gente que nos merecemos todo lo bueno que tiene la ciudad: tuvimos ópera, orquestas sinfónicas y, a la par, nos encargamos de preservar tradiciones ancestrales como la representación de Semana Santa, los carnavales, el ritual del Fuego Nuevo. Aquí vale la pena decir que impulsamos la construcción de un museo interactivo que esperamos que entre en operación el año próximo.

Creamos un centro de atención a la diversidad y una clínica de mastografías. Además, el gobierno de la ciudad abrió una serie de clínicas especializadas en diabetes, VIH-sida y veterinaria en territorio iztapalapense.

 

¿El tema de la corresponsabilidad significa que la gente atienda lo que no puede solucionar el gobierno?

Cuando hablo de corresponsabilidad me refiero a la participación que necesariamente debe tener la gente y el gobierno para emprender acciones, obras y actividades que ayuden a mejorar su entorno. Por ejemplo, al inicio de mi administración pintamos uno de los cerros más emblemáticos de Iztapalapa: me refiero al Peñón del Marqués. Lo que hicimos fue una tarea titánica para que en un día los vecinos y el gobierno pintaran más de 2,000 casas. Esto ayudó a fomentar la identidad de la zona, la convivencia y el cuidado de las viviendas.

Fíjate, yo hablo de que el poder de la gente puede transformar todo: la unidad, la calle, la colonia, el barrio, la delegación, la ciudad; es decir, se trata de unir esfuerzos para hacer y lograr la reconstrucción a través del tejido social.

 

¿Qué sigue para Dione Anguiano, la abogada? ¿Dónde se mira a futuro, cómo piensa seguir combinando el Derecho con la política?

Primero quiero lograr que la ciudad mantenga la mirada en Iztapalapa, pero con un sentido positivo. Sin duda, desearía que se incrementara la inversión que se ha hecho, porque aquí hay terreno fértil para cualquiera que desee emprender un negocio, un comercio.

No obstante, el mayor reto será dar continuidad a este proyecto de reconstrucción. Hemos logrado lo que pocos se habían atrevido a hacer, pero nos falta mucho para llevar servicios dignos, buenos y de calidad para todos.

Es necesario avanzar en la mejoría del entorno urbano, en la calidad del agua que recibimos, pero sobre todo en el mejoramiento del tejido social, es decir, influir en los jóvenes para desarrollar una conciencia social y un respeto pleno a la ley, porque ésa es la base de muchos males que padecemos.

El proyecto que yo encabezo es de largo aliento porque definitivamente tres años son nada comparado con la vida de las ciudades y los problemas de su gente. Pero en la medida en que las mejoras tengan impacto en todas las esferas —es decir, en los servicios, en los derechos y en la corresponsabilidad— entonces vamos a lograr una delegación más pacífica, más tolerante, más respetuosa, más armoniosa.

 

¿Dónde se mira en los próximos años?

Donde le sirva más a Iztapalapa; eso pasa cuando se coloca el bienestar de la gente por encima de los proyectos individuales. Si yo puedo ayudar desde el Poder Legislativo, ahí estaré; si yo puedo acompañar desde el Poder Ejecutivo, desde luego que también ahí estará toda mi experiencia y mi esfuerzo.

Hoy Iztapalapa ocupa todos mis esfuerzos y mis pensamientos. Eso es lo más importante y así planeo seguir: el espacio público en el que lo siga haciendo no me preocupa.

 


 

Dione Anguiano es licenciada en Derecho egresada de la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Se inició en la actividad política como miembro de la Unión por la Organización del Movimiento Estudiantil en 1983 y en 1989 participó como fundadora y militante del Partido de la Revolución Democrática. De 2000 a 2003 fue diputada local en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal por el distrito XXV de Iztapalapa; de 2003 a 2007 fue directora del Instituto del Deporte del Distrito Federal; en 2007 se desempeñó como directora general de Atención Integral al Estudiante de la Secretaría de Educación del Gobierno del Distrito Federal; en 2010 fundó el Movimiento de Equidad Social de Izquierda; desde ese año y hasta 2012 estuvo al frente de la Procuraduría Social del Distrito Federal; en 2012 fue electa diputada local en la VI Legislatura de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, y en las elecciones intermedias del Distrito Federal fue electa jefa delegacional en Iztapalapa por el PRD, el PT y el PANAL.

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