Analizan la renegociación del TLCAN

Analizan la renegociación del TLCAN

El pasado 7 de noviembre la Barra Mexicana, Colegio de Abogados, en sesión conjunta de las comisiones de Telecomunicaciones y Radiodifusión, coordinada por Gonzalo Martínez Pous, y de Derecho Internacional y Comparado, coordinada por Miguel Ángel Regidor Inglada, analizó la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en materia de telecomunicaciones y Derecho internacional.

 

La ponencia estuvo a cargo de Francisco de Rosenzweig, socio de la firma White & Case, quien durante su periodo como subsecretario de Comercio Exterior de la Secretaría de Economía dirigió las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), de la Alianza del Pacífico, del TLC con Centroamérica, del TLC con Panamá, entre otros.

Durante su exposición describió el panorama sobre el avance de las negociaciones e hizo una remembranza del origen del TLCAN y de cómo México ha buscado abrirse a una mayor competencia en su economía e insertarse como un jugador más importante a nivel internacional.

En el tema de las telecomunicaciones, dijo que se va avanzando de forma razonable y ordenada. Consideró que probablemente en la siguiente ronda, en México, podría llegarse a acuerdos en términos muy similares a los que se negociaron en su momento en el TPP.

Detalló que prácticamente lo que se hizo en el TPP fue replicar la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones. Apuntó que es fundamental un marco regulatorio predecible para los inversionistas.

Afirmó que el TLCAN cubre protección de inversiones, principios de nación más favorecida, nivel mínimo de trato y temas de expropiación por parte del Estado a nivel federal, estatal y municipal. Cuando una empresa invierte en un país, dijo, lo hace con la idea de que el marco regulatorio va a permanecer y tener cierta estabilidad; por eso aseveró que éste es un tema que debe revisarse.

En relación con los servicios interactivos, señaló que existe una gran disputa con lo que fue SOPA, PIPA y ACTA, en el sentido de que un proveedor de servicios en internet no puede realizar funciones de policía. Puso énfasis en los derechos del usuario, de creación y contenido.

Auguró que quizá en el TLCAN se pretenda dotar de atribuciones adicionales al Instituto Federal de Telecomunicaciones y al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, para que, a través de una serie de criterios, el proveedor de servicios de internet pueda dar de baja el contenido que hubiera en una red o portal, previa notificación del interesado. A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, aquí se fijaría una pena administrativa.

“En la medida en que se protejan los derechos de los usuarios y existan reglas no discriminatorias, todo lo que se pueda agregar al TLCAN debe ser provechoso”, afirmó.

Opinó que al principio las negociaciones se enfocaron en tres pilares: bienes vinculados a aranceles y reglas de origen, servicios, e inversión. Precisó que el TLCAN cumple en exceso con estos principios.

Planteó varios escenarios sobre la renegociación y habló sobre la estrategia que sigue el gobierno mexicano para diversificarse. Hizo un recuento de las negociaciones con Nueva Zelanda, el Cono Sur, Medio Oriente y Europa, para que en caso de que el TLCAN sucumba, dichas negociaciones se aceleren para lograr una diversificación de insumos.

Bajo el supuesto anterior, apuntó que los aranceles de México son mayores a los que tiene Estados Unidos registrados ante la Organización Mundial del Comercio. “Los aranceles de Estados Unidos son de 3.5 por ciento el consolidado, incluyendo bienes industriales y agroalimentarios, a diferencia de México, que tiene un consolidado, en promedio, de 5.5 por ciento, donde los industriales poseen 4.5 por ciento y los agropecuarios 15.1 por ciento; por lo tanto, cada producto que Estados Unidos quiera enviar a México en promedio pagaría de uno a tres aranceles contra los que México estuviera exportando”, aseguró.

Sobre las rondas de negociaciones, detalló que las primeras reuniones fueron relativamente ordinarias; no obstante, reconoció que la parte que más ha hecho ruido ha sido en el ámbito laboral, al abordarse el aumento de los salarios en México, junto con la productividad de las cadenas de valor.

El experto en comercio exterior hizo una evaluación de las propuestas que, en su opinión, están dirigidas a dos propósitos: restar competitividad a México e inhibir la atracción de inversiones.

Tomó en consideración el factor America First, iniciativa que va de la mano de la propuesta de incrementar el contenido regional de 62.5 a 85 por ciento, donde la mitad tiene que ser producido por Estados Unidos, considerando materiales e insumos, incluyendo acero, cobre y aluminio. Subrayó el trato discriminatorio.

Adujo que uno de los aspectos más complejos de la renegociación consiste en que la administración de Donald Trump está cuestionando todos los principios comerciales. Recalcó que en un acuerdo de comercio se negocian principios, y no reglas.

Rosenzweig destacó que por primera vez se hacen públicas las conversaciones que sostienen los equipos negociadores. Añadió que, al finalizar la quinta ronda, los tres secretarios responsables del TLCAN podrían reunirse para llevar a cabo una revisión y un repaso de los avances.

Finalmente, señaló los tres temas vanguardistas o de siguiente generación en la agenda, dos de ellos impulsados por Canadá, con el apoyo de México. El primero, equidad de género; el segundo, de redes sobre derechos indígenas —aunque opinó que no necesariamente tendría que incluirse en el tratado—, y el tercero, transparencia y combate a la corrupción.

 

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