“Roma” a la luz del Derecho familiar

“Roma” a la luz del Derecho familiar

 

A Don Poli Vera

 

Roma es la obra maestra del mexicano Alfonso Cuarón, ganadora de diversos premios, caracterizada por la actuación de gente común como Yalitza Aparicio, quien hace el papel de Cleo, la protagonista de nuestra historia; Fernando Grediaga, el padre de familia; Nancy García, que interpreta a Adela, y José Antonio Guerrero, quien hace el papel de Fermín, personas que no tenían experiencia en la actuación, pero que tenían el aspecto físico que buscaba el director, y a quienes Cuarón les sacó el actor que seguramente todos llevamos dentro. No quiero dejar de mencionar la excelente actuación de los niños y, en general, de todo el elenco, así como de Marina de Tavira, la coprotagonista, quien hace el papel de Sofía, y de Marco Graf, el pequeño que hace el papel de hijo, ambos con experiencia actoral.

Es una película que me conquistó y me llegó muy profundo, tanto porque trata temas de la vida cotidiana con la que de alguna forma me identifico, como porque es un reconocimiento y un homenaje a la gente del servicio doméstico, a quienes coloquialmente llamamos las muchachas o los mozos. Yo me siento privilegiada de haber convivido con ellas y con ellos toda mi vida, generando lazos familiares, o casi familiares, por el cariño y la convivencia diaria. No se podría considerar la historia de mi familia sin la presencia de “Don Poli”, cocinero y hombre de absoluta confianza, quien trabajó y convivió con nosotros durante más de 30 años y con quien creamos verdaderos lazos de amistad y casi familiares.

Es un paraje de la vida de una familia de clase media, donde los padres son profesionistas, la madre da clases en una preparatoria y el resto del día cuida a sus cuatro hijos pequeños: tres niños y una niña; el entorno lo completan la abuela materna, dos muchachas, un chofer y un perro, que viven en una casa de la colonia Roma. De ahí el nombre de la película.

El filme se produjo en blanco y negro y nos remonta a los años sesenta del siglo XX; la casa, arreglada con muebles de la época, juega un papel importante en la película, pues las escenas cotidianas suceden en ésta y Cuarón aprovecha los espacios para que el espectador reciba diversos mensajes sutiles, pero de gran sensibilidad, como el agua que corre por el patio limpiando el excremento del perro, los aviones que surcan el cielo vistos a través del reflejo del agua o simplemente como fondo de una escena aparentemente cotidiana. Es una casa donde la vida ocurre en dos escenarios, principalmente, que se unen y se separan a lo largo de la película: la vida de los integrantes de la familia y la vida de la servidumbre.

La familia crea un vínculo con las muchachas que trasciende el ámbito laboral, y de manera más profunda con Cleo —considerada parte del núcleo—, pero a quienes se les ordena que trabajen un horario mayor del legal, y muy probablemente sin las prestaciones de ley, como sucede en casi todos los hogares de México. Hay, sin embargo, una clarísima situación de subordinación y, eventualmente, hasta de maltrato verbal por parte de la patrona, quien además carga con su propia tragedia personal y se desquita, casi involuntariamente, con el personal a su servicio.

Las protagonistas de la historia son dos mujeres: Sofía es madre de tres niños, de 35 a 40 años de edad, enamorada de su esposo, un médico que trabaja en el IMSS y que, al parecer, viaja mucho.

Antonio, el padre, sostiene una relación extramarital y decide dejar a Sofía y a sus hijos. Sin embargo, se deduce, porque no existen escenas explícitas, que ella y sus hijos son víctimas de violencia moral y psicológica por la desatención de Antonio —la falta de involucramiento, el engaño a su mujer o la indiferencia hacia todo lo que tiene que ver con su esposa y sus hijos—, consideradas conductas violentas conforme al artículo 343 bis y siguientes del Código Penal, de los que rescatamos:

Artículo 343 bis. Por violencia familiar se considera el uso de la fuerza física o moral, así como la omisión grave que de manera reiterada se ejerce en contra de un miembro de la familia por otro integrante de la misma contra su integridad física, psíquica o ambas, independientemente de que pueda producir o no lesiones.

”Comete el delito de violencia familiar el cónyuge, concubina o concubinario; pariente consanguíneo en línea recta ascendente o descendente sin limitación de grado; pariente colateral consanguíneo o afín hasta el cuarto grado, adoptante o adoptado, que habite en la misma casa de la víctima.

”A quien comete el delito de violencia familiar se le impondrá de seis meses a cuatro años de prisión y perderá el derecho de pensión alimenticia. Asimismo, se le sujetará a tratamiento psicológico especializado.

”Este delito se perseguirá por querella de la parte ofendida, salvo que la víctima sea menor de edad o incapaz, en que se perseguirá de oficio”.

De manera similar, el Código Civil define la violencia familiar; sin embargo, su artículo es mucho más completo porque define las clases de violencia.

Artículo 323 quáter. La violencia familiar es aquel acto u omisión intencional, dirigido a dominar, someter, controlar o agredir física, verbal, psicoemocional o sexualmente a cualquier integrante de la familia dentro o fuera del domicilio familiar, y que tiene por efecto causar daño, y que puede ser cualquiera de las siguientes clases:

”I. Violencia física: a todo acto intencional en el que se utilice alguna parte del cuerpo, algún objeto, arma o sustancia para sujetar, inmovilizar o causar daño a la integridad física del otro.

”II. Violencia psicoemocional: a todo acto u omisión consistente en prohibiciones, coacciones, condicionamientos, intimidaciones, insultos amenazas, celotipia, desdén, abandono o actitudes devaluatorias, que provoquen en quien las recibe alteración autocognitiva y autovalorativa que integran su autoestima o alteraciones en alguna esfera o área de la estructura psíquica de esa persona.

”III. Violencia económica: a los actos que implican control de los ingresos, el apoderamiento de los bienes propiedad de la otra parte, la retención, menoscabo, destrucción o desaparición de objetos, documentos personales, bienes, valores, derechos o recursos económicos de la pareja o de un integrante de la familia. Así como el incumplimiento de las obligaciones alimentarias por parte de la persona que de conformidad con lo dispuesto en éste Código tiene obligación de cubrirlas.

”IV. Violencia sexual: a los actos u omisiones y cuyas formas de expresión pueden ser: inducir a la realización de prácticas sexuales no deseadas o que generen dolor, practicar la celotipia para el control, manipulación o dominio de la pareja y que generen un daño.

”No se justifica en ningún caso como forma de educación o formación el ejercicio de la violencia hacia las niñas, niños y adolescentes.

”Para efectos de este artículo se entiende por integrante de la familia a la persona que se encuentre unida a otra por una relación de matrimonio, concubinato, o por un lazo de parentesco consanguíneo, en línea recta ascendente o descendente, sin limitación de grado, colateral o afín hasta el cuarto grado, así como de parentesco civil”.

Antonio se va sin hablar con sus hijos, sin explicarles su decisión de separarse de ellos, dejándole a Sofía toda la carga emocional, además de que ella sufre mucho por el abandono.

Para que el padre recoja sus cosas en la casa, la familia viaja de vacaciones a Tuxpan, Veracruz. En esos días, dos de los hijos estuvieron a punto de ahogarse y fueron salvados por Cleo, quien entra al océano sin saber nadar. Ese sacrificio —muestra de amor por la familia— es el punto más importante de la película: la familia la abraza agradecida, y en un momento de catarsis, Cleo se deshace en lágrimas, reconociendo que no deseaba a su hija, y al desahogarse empieza a superar su profundo dolor, junto con Sofía, que logra superar el abandono de Antonio. Todos se abrazan y ese abrazo marca el inicio de una nueva vida.

Se sabe que Antonio no paga pensión alimenticia, que se desvincula de los niños y que se va con otra mujer, olvidándose durante varios meses de su familia. Estas conductas son ilícitas y se consideran violencia familiar, la cual se puede clasificar de dos formas: psicoemocional y económica.

Si bien no hay golpes, se percibe una profunda afectación cuyas consecuencias son tan profundas como las que puede generar la violencia física. Es un tipo de violencia que no suele denunciarse, debido a la vergüenza que sienten las personas de confesar que son víctimas de ella, pero suele generar baja autoestima, a veces codependencia respecto del agresor, miedo y hasta culpa, porque es común que se considere, sobre todo en un país machista, que la mujer es culpable por provocarla.

Sofía representa a una mujer atenta y amorosa, con un carácter fuerte. Sabe tomar decisiones y mantiene a los hijos al margen del sufrimiento, tratando de justificar la conducta de su esposo con argumentos que no son creíbles, pero que utiliza con el fin de evitar un dolor mayor a sus hijos. Pasa por una crisis profunda, que la orilla a beber y a golpear su coche, el cual representa a su esposo o a la vida que deja.

Todos los símbolos de los que se vale el cineasta mexicano son sutiles y muy importantes. Por eso es una película que vale la pena ver más de una ocasión, con el fin de revisar cada uno de los detalles que rodean las escenas que resultan relevantes para entender el sentimiento que el guionista y director quiere transmitir en este ensayo autobiográfico.

La otra protagonista es Cleo, una joven indígena oaxaqueña que trabaja en la casa como sirvienta y que antepone ante todo su amor por los niños y por el deber de hacer su trabajo con esmero. Platica con su compañera Adela en su lengua natal.

Durante toda la película, Cleo sube y baja escaleras, sirve a la familia, cuida a los niños, recoge al pequeño en la escuela, les cuenta cuentos en su lengua materna —que ellos entienden— como una forma de expresarles su cariño, siempre con una sonrisa y una abnegación que hemos visto en muchas chicas que han servido en los hogares mexicanos y que, al igual que Cleo, se insertan en el núcleo familiar, pero no dejan de tener sus propias familias y su propia realidad. Cleo sólo tiene vida propia un día a la semana, cuando sale con su compañera y amiga Adela a pasear al Centro, donde se encuentran con el novio de Adela y con Fermín, quien corteja a Cleo.

Es una mujer inocente que se enamora de Fermín, a quien se entrega por admiración y por amor. Él está siendo entrenado por el gobierno como parte del grupo paramilitar identificado como los Halcones, grupo que participó en la matanza ocurrida el 10 de junio de 1971 —conocida como Jueves de Corpus o el Halconazo— que, por órdenes gubernamentales —jamás admitidas— atacaron y mataron a varios estudiantes que se manifestaban en México, en una era en que alzaban la voz pidiendo libertad para los presos políticos, entre otras demandas que el gobierno represor no toleraría.

Fermín se exhibe ante ella como un hombre poderoso, haciendo gala de sus atributos físicos y de sus facultades deportivas, mientras Cleo, en la cama, tapada con las sábanas y vestida con un fondo que hace las veces de camisón, lo observa con mucho amor y admiración.

Cleo siempre estuvo en una situación de desventaja respecto de Fermín. Sin embargo, su fortaleza residía no en sus capacidades físicas sino en su equilibrio emocional y en su humildad.

Como era de esperarse, la inocencia de Cleo, y la falta de información, hacen que no recurra a algún método anticonceptivo y se embarace. Al decírselo a Fermín, él simplemente desaparece, pues no está dispuesto a hacerse cargo de aquella criatura.

Cuando Cleo, con la excusa de llevarle su chamarra “olvidada”, va a Ciudad Neza a buscar a Fermín, a un lugar paupérrimo, se da cuenta del poderío de los Halcones de Zovek y, al encontrarse con él, recibe una de las agresiones más dolorosas que cualquier mujer podría recibir: la rechaza por estar embarazada, y la amenaza, a ella y a su hija, con matarlas si vuelve a buscarlo, ostentándose como un hombre poderoso frente a ella para intimidarla, conducta que se repite con mucha mayor violencia cuando casualmente se encuentran en una mueblería el día del Halconazo, a donde Cleo acude con la abuela para comprar la cuna de la bebé, y justamente afuera se están manifestando los estudiantes, que son reprimidos por las guardias que el gobierno mandó armados, exaltados y probablemente drogados para atacar a los jóvenes.

Fermín entra a la mueblería persiguiendo a unos jóvenes estudiantes, uno de ellos herido, y se topa con Cleo dentro de la tienda. Le apunta con su pistola durante varios segundos ante el pánico de la muchacha, a quien se le rompe la fuente, por lo cual es trasladada al hospital, para dar a luz a su hija de manera anticipada, en un día caótico de tráfico, de dolor, de ruido de ambulancias y de médicos y enfermeras que corren de un lado al otro, recibiendo a los heridos de la manifestación. Antonio aparece en el hospital y le brinda su apoyo a Cleo. Finalmente, la bebé muere, causándole un doble dolor a Cleo: por la pérdida de su hija y por la culpa que experimenta por no haber deseado a su bebé.

Fermín ejerce violencia de varios tipos sobre Cleo. En primer lugar, le demuestra todo su poderío físico y el poder que le concede su pertenencia a un grupo de choque como fueron los Halcones, con lo cual la intimida y la inhibe. En segundo lugar, la abandona. Después amenaza a Cleo y a la bebé y, finalmente, le apunta con un arma de fuego, por el simple hecho de encontrarse frente a frente de manera casual, agresión que propicia el parto anticipado.

Todas esas conductas encuadran en los delitos de violencia aludidos, agravados por la profunda discriminación que Cleo sufre por su origen humilde y, desde luego, por ser mujer.

En conclusión, las dos protagonistas de Roma se encuentran en los momentos más dolorosos de sus vidas: son dos mujeres de diferentes núcleos sociales, de distinta educación, de diversa cultura y hasta de diferente edad, pero a quienes une el amor por los niños, el cariño entre ellas y la circunstancia de que ambas fueron víctimas de sus parejas, quienes les infligieron un profundo daño moral.

 


 

* Maestra en Derecho familiar y vicepresidenta de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados.

 

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