Si Dios fuese un activista de los derechos humanos

Si Dios fuese un activista de los derechos humanos

 

Boaventura de Sousa Santos

Trotta, Madrid, 2014

 

Invariablemente, cuando hacemos referencia al nacimiento de la teoría de los derechos humanos, aludimos a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente Francesa de 1678. Desde entonces y hasta la fecha se ha consolidado un discurso que parte del siguiente principio fundamental: los seres humanos son sujetos derechos.

Todas las personas, por el simple hecho de existir, quedamos dotados de una serie de prerrogativas que se encuentran atadas a nuestra dignidad. Pero entre el discurso y la realidad existe una brecha perturbadora, pues la gran mayoría de la población mundial no cuenta con esos derechos inherentes que se le reconocen en los tratados internacionales, las leyes y los discursos sociales y políticos. Más inquietante resulta que el discurso de la dignidad humana forma parte de la hegemonía de poder que consolida y legitima la opresión de las personas.

¿Cómo defender a los excluidos, a los explotados y a los desposeídos, si el principal actor del discurso constituye el opresor? Boaventura de Sousa Santos publica Si Dios fuese un activista de los derechos humanos, un sugerente estudio que pone en tela de juicio la teoría clásica de los derechos y la contrapone con la realidad, conformando una visión contrahegemónica que tambalea los fundamentos básicos del referido discurso.

Nadie niega lo insoslayable de los derechos humanos, dado que éstos constituyen el principio y el fundamento de toda persona; pero ¿existen en la realidad? O, peor aún, ¿cómo es posible que una persona que viola derechos vilmente es juzgada y tratada dignamente? ¿Acaso existen clases o grados de respeto a los derechos? En palabras del autor: “Si la humanidad es sólo una, ¿por qué hay tantos principios diferentes en relación con la dignidad humana y con una sociedad justa, todos ellos supuestamente únicos y con frecuencia contradictorios entre sí? En la raíz de la perplejidad que subyace a esta pregunta se encuentra el reconocimiento, hoy cada vez más inequívoco, de que hay muchas cosas que se han dejado fuera de la comprensión moderna y occidental del mundo, y, por tanto, de los derechos universales occidentocéntricos”.

Este pensamiento hegemónico de los derechos humanos no alcanza a entender la realidad actual. De ahí que resulte fundamental replantearlo o confrontarlo desde una perspectiva que busque estar a la altura de los grandes fenómenos y los grandes retos que se requieren para hacerles frente desde una nueva trinchera. Para el autor podría ser la reivindicación de la dignidad humana con base en el discurso de la religión, que muchas veces se antepone a los principios derivados de la idea clásica de la esfera pública.

Boaventura de Sousa hace tambalear los fundamentos del Estado y el casi intocable principio de la dignidad humana para advertir qué podría ocurrir si Dios incidiera en la lucha de los derechos humanos.

 

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