Internet viaja en Metro

Internet viaja en Metro

La reciente instalación de internet en la línea 7 del Metro de la Ciudad de México —de las estaciones Barranca del Muerto a El Rosario— beneficiará a más de 80 millones de personas al año, han afirmado las autoridades. En este contexto, el autor analiza las implicaciones jurídicas de esta medida que pretende colocar a la Ciudad de México en la frontera de la conectividad tecnológica.

 

 

Después de una inversión de 1,800 millones de pesos1 y 14,000 horas-hombre,2 el 3 de diciembre de 2017 las autoridades de la Ciudad de México y la empresa AT&T inauguraron el servicio de internet inalámbrico gratuito en la línea 7 del Sistema de Transporte Colectivo Metro. El director general de este medio dijo que “este proyecto es emblemático, porque permitirá el acceso a internet, colocándonos en la frontera de la conectividad tecnológica”.3 Se prevé que en el corto plazo este servicio también esté disponible en las líneas 1 y 3, y para 2020 en la totalidad de la red del Metro.4

Ante esa noticia cabe preguntarse si en verdad es emblemático un proyecto de esas características. ¿Tener acceso a internet en el Metro realmente coloca a la Ciudad de México en la frontera de la conectividad tecnológica? Es menester plantear estas dos interrogantes a la luz de la realidad del Metro, que ostensiblemente padece severos problemas de inseguridad, posee mala calidad estructural y deficiencias en el servicio. Antes que dar conectividad gratuita a internet a los usuarios del Metro, ¿no habría sido mejor tratar de remediar las deficiencias de este sistema de transporte?

Por otro lado, ¿es pertinente el acceso inalámbrico a internet en un lugar donde lo que predomina son largos pasillos y escaleras, vías electrificadas con alto voltaje, convoyes en tránsito y un gran cúmulo de personas deambulando e incluso trompicando entre sí y cuidándose unas de otras, o lo ideal sería fomentar el no uso de dispositivos móviles, con el fin de evitar la distracción de los pasajeros y disminuir la inseguridad mientras se permanece en las instalaciones del Metro?

En tercer orden, la incógnita que surge es en relación con las consecuencias jurídicas que un servicio de acceso gratuito a internet inalámbrico puede representar tanto para quien lo ofrece como para quien lo recibe.

Por un lado, se presenta la cuestión que quizás más recurrentemente está aparejada con el advenimiento de las tecnologías de la información y la comunicación (sobre todo internet), que es la privacidad y la protección de datos personales. Las notas periodísticas consultadas para escribir estas líneas únicamente dan cuenta de que el total de la inversión para este proyecto corrió a cargo de AT&T; a cambio, el gobierno de la Ciudad de México le otorgó una autorización para hacer uso de la infraestructura del Metro para operar el servicio de internet durante 10 años, renovables a su término.

Sobre esa base, resultaría ingenuo pensar que AT&T verá fructificar su inversión sólo con la mera operación del acceso a internet instalado. Un servicio de esta naturaleza da a su proveedor la posibilidad de tener a su alcance grandes volúmenes de información con motivo del uso que los propios internautas hacen de la red inalámbrica instalada. A partir de toda esta información el proveedor de internet, mediante el empleo de la llamada “minería de datos”, puede descubrir patrones y construir bases de información detalladamente organizadas que, en la mayoría de los casos, son empleadas con fines lucrativos. Es decir, la información termina monetizándose.

Si bien lo anterior no está prohibido, lo relevante es que, si con motivo de ello se obtienen datos personales, se cumpla la normativa para su protección, principalmente a través de la ejecución de prácticas adecuadas para manejar y resguardar información y dando a conocer a los titulares de los datos si éstos serán recabados y con qué propósito, quién será el responsable y el encargado de su procesamiento, y poniendo a su disposición los medios más eficaces para que ejerzan los derechos de acceso, rectificación y cancelación de sus datos, así como de oposición a su tratamiento.

Se esperaría que el tema de protección de datos personales haya sido tomado en cuenta con la pertinente diligencia tanto del gobierno de la ciudad como de AT&T, pues sin duda el volumen de información que se obtendrá con la operación de la red de internet del Metro no será menor.

Por otro lado, la experiencia internacional ha dado muestras de que el proveedor de acceso a una red de internet (en este caso el Metro, pues AT&T es sólo el proveedor del servicio de internet o ISP [internet service provider, por sus siglas en inglés]) puede incurrir en un hecho ilícito (por ejemplo, en materia de propiedad intelectual, que es otra de las disciplinas jurídicas con mayores incidencias en el desarrollo de internet) por el mal uso que un tercero haga de dicha red de acceso.

En Alemania, por ejemplo, a finales de 2010, una empresa dedicada a la venta y alquiler de material de sonido e iluminación decidió, como estrategia de mercadotecnia, instalar una red inalámbrica de acceso a internet que abarcaba su local y parte de sus alrededores. Deliberadamente, el acceso a esta red no fue protegido para llamar la atención de los comercios adyacentes, los transeúntes y los vecinos que, mediante sus dispositivos electrónicos, estaban en total libertad y sin costo alguno accedían a internet si se situaban al alcance de la cobertura de la red inalámbrica en comento.

A través de esa red sin protección un usuario no identificado puso a disposición de los internautas una obra musical sin la autorización de los titulares de derechos, quienes ejercieron acción en contra de la empresa dueña de la red de acceso a internet, la cual, a pesar de no haber sido la que directamente cometió la infracción, fue sometida jurídicamente por haberse comprobado que la violación de derechos de autor se perpetró mediante su red.

Dicha controversia fue objeto de la decisión prejudicial C-484/14, fallada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea el 15 de septiembre de 2016, en el sentido de que, si bien debe descartarse el control de los datos transmitidos a través una red de acceso a internet o el cierre total de ésta, resulta apegado a Derecho la protección de una red de acceso a internet mediante una contraseña que, para ser obtenida, requiera que el usurario deba identificarse, so pena de que el titular de esa red pueda ser requerido para tal efecto bajo el apercibimiento de la imposición de una multa.

En este sentido, con el fin de prevenir el mal uso del acceso a internet hay tres medidas de prevención que podrían emplearse:

1) El control de los datos transmitidos. Evidentemente, esta medida debe descartarse, por ser el equivalente a un deber general de supervisión de la información que se transmite, vedado en México por disposición del artículo 7 de nuestra Constitución federal.

2) Cerrar completamente la conexión a internet, lo que igualmente debe descartarse, ya que, además de hacer inútil el servicio de internet instalado, representaría un obstáculo al ejercicio del derecho de acceso a las tecnologías de la información y la comunicación reconocido en el artículo 6 constitucional.

3) Proteger la conexión a internet mediante una contraseña que, para ser obtenida, requiera que el usuario de la red deba identificarse. Esta medida, en principio, sería un elemento disuasivo de violaciones de derechos mediante la conexión a la red utilizada y, por otro lado, permitiría contar con mayores datos para localizar al probable autor de un hecho ilícito.

Luego, es de esperarse que en el caso de la red de acceso a internet del Metro se tomen las medidas tecnológicas más adecuadas para tratar de impedir que sus usuarios hagan mal uso de ella en perjuicio de terceros o, de llevarlo a cabo, que sean identificados y castigados como en derecho corresponda.

En conclusión, la puesta a disposición de la tecnología que permita que cada vez más personas se suban a la ola digital debe ser un acto coherente tanto en sus medios como en sus propósitos. Digitalizar por digitalizar o dar acceso a internet indiscriminadamente puede acarrear inconvenientes.

 

 


 

 

* Licenciado en Derecho por la UNAM y maestro en Derecho de las tecnologías de la información y la comunicación por la Universidad de Oslo. Es abogado postulante en materia de telecomunicaciones, medios y tecnología, y catedrático de Derecho procesal administrativo en la Facultad de Derecho de la UNAM. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

[1] https://aristeguinoticias.com/0312/mexico/cdmx-ya-hay-internet-en-la-linea-7-del-metro/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+AristeguiNoticias+%28Aristegui+Noticias%29. Consultado el 4 de diciembre de 2017.

2 http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/linea-del-metro-ya-cuenta-con-internet.html. Consultado el 4 de diciembre de 2017.

3 Idem.

4 https://aristeguinoticias.com.

 

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