El Derecho colaborativo en México

El Derecho colaborativo en México

 

Es necesario tener una idea clara del concepto de Derecho colaborativo —la rama del Derecho que estudia, estructura y desarrolla el proceso colaborativo de resolución de controversias—, así como de la forma en que ha sido introducido en México y las aportaciones recientes del modelo mexicano.

  

Tras años de intensos, largos y costosos (tanto económica como emocionalmente) litigios, algunos abogados reflexionaron sobre la idoneidad del proceso colaborativo de resolución de controversias para solucionar problemas de familia.

Fue así como el abogado Stu Webb en Minnesota ideó la posibilidad de generar un “acuerdo colaborativo” que implicaba que ambas partes se asesoraran por abogados que quisieran llegar a acuerdos evitando el litigio. Con un grupo de apenas 10 abogados la práctica del Derecho colaborativo había comenzado.

Las dificultades no se hicieron esperar; entre ellas, el rechazo contundente de aquellos profesionales que se beneficiaban de los litigios interminables.

El principal reto de los colaborativos fue saber detectar su mas importante obstáculo: es indispensable que los abogados colaborativos se comprometan a no ser abogados patronos ni intervenir en el litigio en caso de no lograr un acuerdo. Este compromiso es conocido como collaborative commitment o bien “acuerdo de abandono”.1 En sus orígenes este trato no era indispensable, y con la práctica se concluyó que era una característica esencial del “proceso colaborativo”.

Como mencioné, este proceso abrió brecha en el Derecho familiar; sin embargo, se ha ido expandiendo a las demás áreas del Derecho.

Los abogados colaborativos han encontrado que sus clientes gastan menos tiempo, menos dinero, mucha menos energía y tienen un menor desgaste emocional. Además, han detectado un importante remanente de este proceso: las partes en conflicto pueden rescatar sus relaciones personales o, por lo menos, salir menos dañados. Como su nombre lo indica, es un proceso en el que todos los involucrados colaboran, es decir, se esfuerzan por escucharse y crear juntos una solución benéfica, estando las partes asesoradas y acompañadas por sus abogados.

Una vez descrito el nacimiento y el desarrollo de esta rama del Derecho describiré las características principales del proceso:

- Este proceso de solución de conflictos inicia con el acuerdo de las partes involucradas, con un abogado colaborativo, quien le explicará las peculiaridades y los beneficios del mismo.

- Los abogados tienen como meta conseguir un acuerdo entre las partes y evitar el litigio. Firman con sus clientes el llamado “acuerdo o cláusula de abandono”, que contribuye a la confianza del cliente hacia su abogado.

- Ambos abogados deben estar debidamente formados en el Derecho colaborativo.

- Se llevará a cabo una negociación basada principalmente en intereses.

- Las partes pueden acudir a profesionales de ayuda que se eligen en conjunto y son los mismos profesionales para ambas partes (incluso en casos de divorcio se habla de un team model, esto es, un equipo de financieros, psicólogos, etcétera, que colaboran en pro de un divorcio menos traumático). Estos profesionales coadyuvan con el proceso, no con las partes; también deben estar formados como “profesionales colaborativos”.

- Las partes y los abogados se comprometen a trabajar juntos. Se trata de un proceso creativo, flexible, donde las partes en conflicto no pierden la “autoridad” de su problema pero sí, en cambio, obtienen la asesoría jurídica necesaria para un buen arreglo.

Al día de hoy este método de solución de controversias ha estado centrado en la comunicación, en la negociación y en el esfuerzo de los abogados por crear soluciones benéficas para ambas partes. Ante esto, toca hablar de la entrada del Derecho colaborativo a México y, específicamente, del modelo mexicano de esta rama del Derecho.

Desde su creación, el Derecho colaborativo ha tenido como intención contribuir al bienestar de aquellos que se encuentran ante un conflicto que no pueden resolver por sí mismos; sin embargo, ha sido creado por abogados litigantes.

México será un escalón importante para la historia del Derecho colaborativo, ya que ha sido introducido al país por un promotor de paz2 (no por un abogado) en conjunto con la Barra Mexicana, Colegio de Abogados. Es decir, el Derecho colaborativo en México tiene como vocación principal contribuir a la paz de nuestra sociedad.

Óscar Ortiz Salcedo —médico cirujano por la Universidad Nacional Autónoma de México—, convencido vocero de la cultura de paz,3 ha creado el Modelo Humanista de Gestión de Conflictos. Su filosofía parte de un hecho inexorable: los seres humanos vivimos en constante conflicto, luego entonces debemos aprender a gestionarlo pacíficamente, pues la opción de la violencia nos lleva al dolor y a la degradación social.

Una de las vertientes del modelo son precisamente las formas de solucionar los conflictos de manera pacífica. Entre estas formas se encuentra el “proceso colaborativo de solución de conflictos”.

Siendo ésta la plataforma filosófica del proceso colaborativo, entendemos que los abogados deben ser seriamente formados en el trabajo colaborativo, pues tendrán a su cargo acompañar a sus clientes (personas atrapadas en un conflicto) a resolverlo de manera: informada, asertiva, empática y creativa.

Es importante recordar que las partes en conflicto permanecen dueñas de su problema. El valor agregado de este proceso es que el cliente no va solo, sino que es asesorado y acompañado en todo momento por su abogado. Por lo tanto, los abogados y los clientes comprenden que trabajarán en conjunto para llegar a la meta. Después de todo, ¿quién mejor que las partes para conocer su conflicto y encontrar la mejor solución?

Todos los profesionales que participan en este proceso colaborativo deberán entender sobre comunicación, negociación y desarrollo humano, porque será necesario crear “clientes colaborativos” que vayan al proceso con actitud constructiva.

De lo anterior se deduce que los abogados tendrán una labor muy importante que es punto medular del Modelo Mexicano (Modelo Humanista) de Derecho Colaborativo: la preparación del cliente. Esta preparación, que constituye la etapa inicial del proceso, se divide en la entrevista y en la preparación propiamente dicha. De acuerdo con el modelo mexicano, este periodo es crucial para llevar a buen puerto el proceso colaborativo y precisamente por eso se requiere una formación integral y profunda del abogado, quien será capaz de intervenir en el proceso y guiar a su cliente para solucionar su conflicto.

De acuerdo con el autor del modelo, las personas podrán transitar de su difícil estado anímico hacia una mayor claridad que les permitirá dos cosas: llevar a cabo un razonamiento moral sobre la conducta propia y de la otra parte, así como poder comunicarse y trabajar en conjunto para generar soluciones.

De lo anterior podemos concluir que las aportaciones del Modelo Mexicano4 al Derecho colaborativo son las siguientes:

- Es un proceso que claramente se concibe como parte de la cultura de paz.

- Al ser un trabajo personal de solución de conflicto las partes experimentan una vivencia positiva que deriva en un aprendizaje de vida.

- Se hace énfasis en la etapa de entrevista y preparación del cliente; de esta etapa depende en gran medida el resto del proceso.

- Si bien la negociación es de suma importancia, el corazón del proceso no está en ella sino en el trabajo realizado para contar con clientes colaborativos.

- Los abogados colaborativos reciben una formación completa en cultura de paz y desarrollo humano.

- El cliente es preparado seriamente por su abogado para contribuir a un verdadero proceso colaborativo.

- El abogado colaborativo será un profesional de ayuda eficaz en la solución del conflicto.

Este artículo es un esbozo de la labor que se está realizando en México para generar una tendencia en el derecho hacia la cultura de paz. Esta rama del Derecho comienza a ser la vía para que las personas aprendamos a resolver nuestros conflictos por nosotros mismos pero seguros de estar asesorados. El que un juez sepa de un conflicto debe ser un método alternativo a la autocomposición.

 


 

* Federación Iberoamericana de Cultura de Paz. Twitter: @PazFia.

1 Hay quienes gustan de traducirlo y llamarlo “acuerdo colaborativo”, pero en lo personal prefiero “acuerdo o cláusula de abandono”, para evitar confundirlo con el acuerdo inicial ante el proceso colaborativo de las partes y sus abogados; así como para mayor claridad.

2 El doctor Óscar Ortiz Salcedo.

3 “Cultura de paz”, concepto construido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1999.

4 Basado en el Modelo Humanista (Óscar Ortiz Salcedo) mencionado previamente.

 

5559-2250 / 5575-6321 / 5575-4935 - Aviso de Privacidad - Términos y Condiciones

El Mundo del Abogado