La cultura de paz en el deporte: un tema pendiente para el Derecho

La cultura de paz en el deporte: un tema pendiente para el Derecho

 

Han pasado casi siete años desde la consideración del derecho a la cultura física y a la práctica del deporte por nuestra Constitución y, desafortunadamente, poco se ha hecho para difundir su alcance y su contenido, a pesar del gran impacto social que tiene. Los autores vuelven a enfatizar este derecho, enfocándose en uno de los principios que permiten ejercerlo: la cultura de paz.

 

 

El 12 de octubre de 2011 se publicó en el Diario Oficial de la Federación una reforma al artículo 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en la cual se consideró la cultura física y la práctica del deporte como un derecho fundamental, situación que influyó en la Ley General de Cultura Física y Deporte publicada el 7 de junio de 2013, que en su artículo 3º señaló un catálogo de principios para el ejercicio y el desarrollo de ese derecho, que tomaron como base diversos documentos programáticos supranacionales como la Carta Internacional de la Educación Física, la Actividad Física y el Deporte de la UNESCO; la Carta Iberoamericana del Deporte del Consejo Iberoamericano del Deporte y, claro, la Lex Olympica, reflejada en la Carta Olímpica, entre otros.

Uno de los temas que se relaciona con el contexto planteado es que dentro de los principios para el ejercicio y el desarrollo del derecho mencionado, existe uno que establece un aspecto relacionado con la cultura de paz en el deporte, ya que el artículo 3º, fracción XIII, de la ley de la materia dispone lo siguiente: “El ejercicio y desarrollo del derecho a la cultura física y el deporte tienen como base los siguientes principios […] XIII. Fomentar actitudes solidarias, propiciar la cultura de paz, de la legalidad y la no violencia en cualquier tipo de sus manifestaciones”. Cabe comentar que esta fracción fue adicionada a la referida ley el 25 de enero de 2017.

Pero ¿qué es la cultura de paz?, ¿cuál es su relación con el deporte? y ¿cómo intervenimos los abogados? A continuación contestaremos estas interrogantes que resultan jurídicamente relevantes.

De acuerdo con las Naciones Unidas, por conducto de su Resolución A/52/13 de 1998, la cultura de paz se refiere a una “serie de valores, actitudes y comportamientos que rechazan la violencia y previenen los conflictos tratando de atacar sus causas para solucionar los problemas mediante el diálogo y la negociación entre las personas, los grupos y las naciones”.

Por otro lado, conforme al artículo 2º de la Carta Iberoamericana del Deporte, éste implica todas las actividades físicas que, mediante una participación organizada, tienen como finalidad preservar y mejorar la salud física y mental, así como el desarrollo social, ético e intelectual, con el logro de resultados en las competiciones.

La relación entre cultura de paz y deporte estaría visualizada, grosso modo, en lo siguiente: 1) El deporte es una forma humana de socializar, por lo que a través de su práctica se requieren habilidades socioafectivas para establecer una competencia sana y armónica. 2) En el deporte hay conflicto como en todas las relaciones humanas, por lo que en su práctica se aprenden habilidades y conocimientos para gestionarlos y resolverlos de manera pacífica a través del diálogo y la negociación que están reflejados en las propias reglas técnicas para el desarrollo de las disciplinas deportivas. 3) Uno de los objetivos de la cultura de paz implica un bienestar biológico, psicoemocional y social, y el deporte es un canal natural para ello. 4) En la práctica del deporte se promueve naturalmente una serie de valores como la tolerancia, el respeto, la igualdad, la no discriminación, entre otros, que fomentan el desarrollo moral de las personas. 5) A través de la práctica deportiva se promueven relaciones colaborativas y pacíficas, las cuales trascienden en la sociedad, en la comunidad y en las naciones. 6) El fair play que permea al deporte permite al final del camino visualizar el desarrollo justo e igualitario entre las personas ante un conflicto. Se pueden explicar debidamente estos puntos con un matiz jurídico.

En consecuencia, si relacionamos el derecho a la cultura física y a la práctica del deporte con ese pequeño principio y lo que tiene en el fondo, los abogados tenemos muchas áreas de oportunidad para desarrollar profesionalmente zonas de acción como el derecho deportivo, la cultura de paz y el derecho colaborativo. Por ejemplo, en el deporte un abogado deportivo debería tener una formación colaborativa y en torno de los medios alternos de solución de conflictos para enaltecer la mediación y el derecho colaborativo ante lo problemas que se presentan en el mundo deportivo, pues, si vemos la realidad y la estadística, encontramos que la problemática relacionada con actores del deporte a veces resulta todo lo contrario por un desconocimiento claro de la cultura de paz y ya no digamos del Derecho deportivo.

El camino por recorrer no es sencillo, ya que tiene que ver con el desarrollo de la propia cultura jurídica y deportiva, por lo que debe empezar a existir cierta sensibilidad de las autoridades y de las instituciones públicas y privadas sobre esta temática, para su adecuado desarrollo y difusión, de manera transversal y justa, ya que “la paz es compromiso de todos”.

 


 

 * Presidente de la Federación Iberoamericana de Cultura de Paz, MASC, y Derecho Colaborativo, A.C.

** Presidente de la Comisión de Mediación Deportiva de la Federación Iberoamericana de Cultura de Paz, MASC, y Derecho Colaborativo, A.C., y abogado deportivo.

  

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