Se busca ministro para la Suprema Corte

Se busca ministro para la Suprema Corte

 

En la víspera de la renovación de nuestro Máximo Tribunal, el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM convocó a académicos y especialistas al conversatorio titulado “¿Qué ministros, para qué Suprema Corte? Cualidades y perspectivas”, que se realizó el 13 de septiembre, en el que se analizaron los perfiles y las cualidades de quienes aspiran al cargo, así como el tipo de tribunal que se requiere para afrontar los retos de la transformación jurídica y política del país.

 

 

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) está a punto de enfrentar una transición importante en su integración; antes de finalizar el año terminará el periodo de Luis María Aguilar como presidente del Máximo Tribunal. Asimismo, el 30 de noviembre culminará la era del ministro José Ramón Cossío Díaz, un jurista que durante 15 años se ha destacado por su espíritu crítico y liberal, así como por su esencia académica. Mientras que Margarita Luna Ramos, una de las dos mujeres que actualmente detentan el cargo de ministras, y que es reconocida por su dominio procedimental y su análisis sustantivo, dejará su sitial el 19 de febrero de 2019.

En este contexto, el conversatorio “¿Qué ministros, para qué Suprema Corte? Cualidades y perspectivas” permitió analizar la relevancia del proceso de selección de los ministros y del presidente, así como los elementos que deben cuidarse en la designación y cuáles serían los perfiles idóneos en el contexto actual.

El coordinador del conversatorio, César Astudillo Reyes, argumentó que necesitamos una Corte para los derechos sociales, porque todavía es un gran pendiente para lograr una nación más justa e igualitaria.

Pugnó por un tribunal constitucional que tenga la capacidad de transformarse internamente. Al analizar la facultad de atracción, consideró necesaria la delimitación a cuestiones de gran relevancia pública, con lo cual se reivindicaría la función del magisterio constitucional y se desahogaría la carga de trabajo.

Sobre el tipo de ministros, alentó la presencia de perfiles transformadores; asimismo, consideró que el modelo de deliberación en la Corte debe cambiar y apuntó la necesidad de que los asuntos se analicen en sesiones privadas, que en la práctica interna se lleve la construcción de la decisión y ya públicamente el ministro ponente explique el caso y lo someta a votación.

Durante su intervención, Francisca Pou Giménez, profesora del Instituto Tecnológico Autónomo de México, destacó cinco estándares por los que se debería regir la elección de los nuevos ministros. El primero es la disrupción, a través de la cual puedan llegar al cargo personas externas al Poder Judicial y dar paso a académicos, litigantes y activistas. Aseguró que estamos en el momento histórico de crear esta disrupción en el Poder Judicial. En segundo lugar consideró la diversidad. No sólo abordó la importancia de la paridad de género, sino también la atención de temas raciales y culturales, así como la representación de comunidades indígenas. El tercer lugar habló sobre la importancia de la integridad. Y finalmente, en cuarta y quinta instancias, se refirió al sentido constitucional histórico y a la valentía, respectivamente.

Sobre la Corte que necesitamos, José Luis Caballero, académico de la Universidad Iberoamericana, se refirió a las investigaciones publicadas sobre las redes familiares en el Poder Judicial. En ese sentido concluyó que necesitamos un tribunal más abierto a la transparencia y a la rendición de cuentas.

Destacó la importancia de contar con una Corte más democrática, que fortalezca su papel de tribunal constitucional, orientado a cuestiones más de fondo y sustancia, con perspectiva de justicia y que atienda la agenda de derechos humanos. Subrayó la importancia de tener ministros y ministras que reivindiquen su autonomía frente a los poderes y a las mayorías políticas.

Por parte de la Universidad La Salle, José Antonio Estrada Marún estructuró los perfiles que deben poseer las personas que sean designadas para la Corte. En primera instancia aludió a los requisitos que marca la Constitución. También expuso una reflexión sobre la Corte vista como órgano vértice del poder del Estado.

Desde la perspectiva del Derecho comparado, Héctor Fix-Fierro, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, analizó la composición de los perfiles de los tribunales constitucionales de Europa en países como Alemania, Italia y España. Y en el caso de América Latina se refirió a Perú, Colombia y Chile.

Indicó que Alemania tiene 16 jueces, de los cuales 10 poseen carrera puramente académica y los seis restantes son nombrados de entre los tribunales supremos. Puso énfasis en que sólo hay un juez que proviene de una carrera política y que 14 de los 16 integrantes del tribunal constitucional alemán cursaron un doctorado.

Aseveró que la composición de los tribunales constitucionales tiene que ver con la cultura jurídica y política de cada país y que la composición de la SCJN en México no refleja su correspondiente cultura jurídica y política. “Si queremos tener más diversidad en la Corte debemos tener más gente de trayectoria académica”, declaró.

Advirtió que, salvo en México, en ningún lugar del mundo la Corte es la cabeza del Poder Judicial, en el sentido orgánico y administrativo. Jurisdiccionalmente es la autoridad máxima, pero opinó que es necesario separarla del Consejo de la Judicatura. Sobre el activismo en la Corte, se pronunció a favor de la coherencia y la unidad y en contra de una actuación como la de la Sala Superior del Tribunal Electoral.

El académico emérito de la UNAM, Sergio García Ramírez, consideró que la Corte debe ser un baluarte del Estado de Derecho que integre ministros combatientes, garantes de los derechos humanos y de principios y valores de una sociedad democrática.

Sobre el procedimiento que se sigue para la designación de ministros, opinó que se trata de un método poco afortunado que ha propiciado cuotas, preferencias y corrientes. Indicó que el planteamiento de ternas representa un bombardeo de campañas políticas para favorecer candidaturas.

Desde la óptica del Centro de Investigación y Docencia Económicas, Javier Martín Reyes alentó que desde la academia y la sociedad civil se abran este tipo de espacios de debate antes de que se presenten las ternas. Fijó una postura en contra de este procedimiento de selección el cual, dijo, se presta para usos políticos.

Estableció dos perfiles para indicar una ruta de la Corte que se requiere y necesita. Por una parte, aludió a la labor del ministro José Ramón Cossío, entre cuyas contribuciones destacó su perspectiva externa, su concepción del Derecho como ciencia y sus aportaciones al Derecho comparado. Por otra parte, se refirió al desempeño del ministro Arturo Záldivar, de quien exaltó su valentía por sus posicionamientos en el pleno. Sobre el estado actual del tribunal constitucional, consideró que éste se encuentra saturado y cada vez es más difícil genera consensos en su seno.

En la segunda mesa se analizaron las cualidades necesarias para afrontar los retos de la transformación jurídica y política del país. Como ponentes, participaron Pedro Salazar Ugarte, coordinador del conversatorio y director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM; Itzel Checa, del Observatorio Ciudadano de los Procesos de Designación de los Servidores Públicos; Juan Manuel Acuña Roldán, de la Universidad Panamericana, y Hugo Concha Cantú y Jaime Cárdenas Gracia, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

  

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